divendres, 12 d’agost del 2016

Que continue el espectáculo.

Añoro el tener una familia. Hecho en falta el hecho de entrar en una casa llena de cariño y cuando tienes un hogar al que siempre poder volver y ser recibido con los brazos abiertos pase el tiempo que pase. Ya no hay brazos. Ya no hay personas. Ya no hay familia. Ya no hay cariño. No existe lugar al que querer volver, solo del que querer escapar. Está todo perdido. solo me queda recordar lo que tuve o al menos intentaron aparentar para mí. He crecido, ya no hace falta interpretar. No quedan intereses para dar motivos a un segundo acto, el final ya ha sido escrito y representado. Era feliz con esa mentira. Me gusta mantener la esperanza de que algún día fue real. Tal vez algunas partes. No obstante. suceden muchas cosas detrás en los vestidores, lo que el público no ve. Lo descubrí todo, Todo lo que estaba oculto, toda la frialdad que era superpuesta por capas y capas de falsa calidez. Era muy bonito vivir esa patraña, yo no sabía que lo era y por lo tanto era dichosa. Una vez descubierta no hubo que simular más y la función se acabó. Me apetece sentir afecto aunque no lo haya, deseo la sensación que me provocaba.

Pretendo que todo sea igual que antes pero los actores han dimitido. lo peor es que yo me he transformado en suplente y les dirijo sonrisas hipócritas con la única intención de volver a ser la candorosa y boyante espectadora de nuevo. Así que finalmente la obra es continuada por una sola actriz, yo. Sola en el escenario y en la sala entera de teatro. Interpretando frente a un espejo con un guión que ha ido evolucionando hasta tener como tema la melancolía y la tristeza.

dissabte, 6 d’agost del 2016

No a la vaguedad humana

Parece mentira como cambian las cosas. Las vueltas que llega a dar la vida. Un día lo tienes todo y al siguiente desaparece. Afortunadamente, también al contrario, cuando la esperanza es lo único que perdura aunque cada día cuesta más divisarla llega una grata sorpresa que da a tu vida un nuevo y maravilloso sentido.

No hay vidas iguales. Algunas son las comunes montañas rusas, otras son paseos con algunos pequeños peldaños para subir o bajar, otras son barcos que a duras penas aguantan a flote y también hay barcos que navegan durante largos trayectos sin pasar por ninguna tormenta. Tal vez consideren más dichosos a aquellos que caminen sin tropezar o incluso a aquellos que en vez de caminar son levantados por otros que consumen su fuerza en alzarlo y ir recibiendo ellos los obstáculos.
Siempre son más solicitadas las vidas fáciles y sin complicaciones. Sin embargo, como decía Bruce Lee "No pidas por una vida fácil pide por la fuerza para soportar una difícil".
No es una frase sin sentido. Muchos os estaréis preguntando ¿Y porqué no voy a pedir que las cosas sean fáciles, porqué voy a pedir por que se compliquen? La vaguedad humana. Siempre buscando seguir la ley del último esfuerzo. La vida misma es comparable con una mujer, fácil termina resultando aburrida y poco atractiva a diferencia de la que te incita a trabajártelo para cosecharla.

Las dificultades son escuelas de preparación. Mientras las superas te enriqueces de los recursos para afrontar lo que te espera y cuanto más imposible parezca y sigas logrando continuar, habrás sido agraciado con la fuerza para escalar la montaña hasta la cima, aguantar en ella o caer y volver a subir.

Por eso desea ser premiado con problemas para superar tu mismo y si algún día llega la hora poder mirar hacia atrás y enorgullecerse.