Siento como si una
parte de mi hubiera muerto. He perdido las ganas de muchas cosas y varias veces
de todo. Veo un mundo que no quiero ver.
Un mundo tan horrible… me da miedo quedarme en este mundo sin ti, papá. No
quiero abrir los ojos. Quiero dormir y no despertar o que todo esto sea el
sueño y despertar en otra parte, en el pasado. Querría vivir de lo ya vivido, aunque
es una idea tan quimérica que ni yo soy capaz de creer que sea posible
realizarla.
Me refugio en música
triste, esperando hallar una que sienta más tristeza de la que yo siento. Alguna
en la que los cantos sean tan altos que no me permitan oír mis pensamientos. Pero
nada sirve. Nada sirve porque el problema sigue aquí, apegado a mí y así seguirá
siendo siempre.
Suplico al cielo
que exista una solución a esto, pero creo que hay cosas que el cielo no puede
arreglar. Que fue tan egoísta que
siempre decide llevarse gente maravillosa. Tres años, tres personas, tres muros
derrumbados y dos construidos ¿Qué será de este mundo si se llevan las personas
más valiosas que hay? Podría compararlo con una montaña, si le quitas los
arboles, la tierra y la roca la montaña para de existir. Pues, un mundo
maravilloso como el que veía hace tiempo, es lo mismo ya que si le quitas las
personas maravillosas dejará de existir
¿tal vez así entiendas que no quiera abrir los ojos? ¿Qué me dé tanto miedo
permanecer en un lugar donde a plena luz del día todo es oscuro? Vivo sometida
a la sombra de un muro al cual debo construir para escalarlo y ver luz de
nuevo.
Mis ladrillos han caído
desde demasiado alto, demasiadas veces, demasiado fuerte, que están hechos
añicos. Para qué construir un muro con ladrillos defectuosos…
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